El puntal de la teoría del desarrollo fue desarrollada en los 50’s por el Premio Nobel R. Solow cuyo modelo se enfocaba en la acumulación de capital físico y el incremento poblacional en el crecimiento del ingreso per-capita. En los 90’s la revolución en la economía del desarrollo se dio cuando P. Romer (Standford) y otros economistas empezaron a examinar la importancia del cambio tecnológico y su relación con el crecimiento resaltando la importancia de la educación.
Autores como Bhagwati y Sachs (Columbia y Harvard), entre otros, enfatizaron el rol del intercambio comercial y los aspectos geopolíticos en el crecimiento. Rodrick (Harvard y Columbia), sin embargo considera que la gobernabilidad y el manejo de las instituciones clave son elementos más relevantes para el desarrollo enfatizando su relación directa con derechos de propiedad y la generación de estabilidad. El capital social, las instituciones públicas y la gobernabilidad, entendiéndose esta última como la autoridad que ejerce el estado, la capacidad de gobernar, la importancia de la –ausencia de- corrupción y la estabilidad funcionaria han venido dominando la investigación de la economía del desarrollo.
En lo referente a la importancia de los sistemas de gobierno, en el extremo, hay quienes arguyen que el autoritarismo creciente es bueno para el desarrollo económico, como el Primer Ministro de Singapur, quien en su momento argumentó, no sin generar mucha polémica, que el sobresaliente desarrollo de su país no pudo haberse dado sin las restricciones en los derechos civiles y políticos bajo su régimen.
Los recursos naturales han sido tradicionalmente considerados como responsables del desarrollo o al menos existía la percepción de que países con vastos recursos naturales tienen una ventaja comparativa en el proceso de desarrollo. Sin embargo, Sachs luego de estudios empíricos en los 90’s no encontró, relación positiva entre los recursos naturales de un país y un mayor desarrollo económico. Un ejemplo clásico de este hallazgo es Nigeria que luego de 350 billones de dólares de ingresos por petróleo en 35 años duplicó sus índices de pobreza. Aspectos como la mediterraneidad fueron más bien mencionados por el autor como limitantes del desarrollo.
En relación a la inversión extranjera directa, tanto la teoría como la evidencia empírica han demostrado que en ausencia de arreglos institucionales claros, esta no es la panacea del desarrollo, hay tantos ejemplos exitosos como fracasos. Y este punto se relaciona directamente con el debate actual sobre si la globalización ha tenido o no un verdadero impacto en las economías emergentes y su desarrollo. J. E. Stiglitz (Columbia y Premio Nobel) manifiesta que la liberalización del comercio internacional ha fallado muchas veces en alcanzar sus promesas llegando inclusive a generar desempleo. En contraposición, el impresionante desarrollo de las economías del Sud Este Asiático, basadas en una estrategia de exportaciones y tratados comerciales evidencian el círculo virtuoso de ventajas competitivas, arreglos institucionales claros, inversión extranjera, generación de empleo sostenible, etc. con el agravante de tener sistemas políticos no liberales (China, Cambodia, Viet Nam).
Esta apretada e improvisada revisión teórico-conceptual pretende llamar la atención sobre una balanza comercial boliviana superavitaria en los últimos años y las razones subyacentes. Cuán solida es la composición de nuestra oferta exportadora? Existe una estrategia comercial y productiva estructurada? Nuestros socios comerciales perciben una relación de largo plazo? Como afecta el actual sistema político? Estamos en el camino correcto? Y finalmente, existen los incentivos necesarios y suficientes en términos de seguridad jurídica y rentabilidad que nos permita pensar en un desarrollo comercial sostenible de largo plazo? Muchas preguntas y no tantas respuestas; estas últimas se las dejo a ustedes.
Autores como Bhagwati y Sachs (Columbia y Harvard), entre otros, enfatizaron el rol del intercambio comercial y los aspectos geopolíticos en el crecimiento. Rodrick (Harvard y Columbia), sin embargo considera que la gobernabilidad y el manejo de las instituciones clave son elementos más relevantes para el desarrollo enfatizando su relación directa con derechos de propiedad y la generación de estabilidad. El capital social, las instituciones públicas y la gobernabilidad, entendiéndose esta última como la autoridad que ejerce el estado, la capacidad de gobernar, la importancia de la –ausencia de- corrupción y la estabilidad funcionaria han venido dominando la investigación de la economía del desarrollo.
En lo referente a la importancia de los sistemas de gobierno, en el extremo, hay quienes arguyen que el autoritarismo creciente es bueno para el desarrollo económico, como el Primer Ministro de Singapur, quien en su momento argumentó, no sin generar mucha polémica, que el sobresaliente desarrollo de su país no pudo haberse dado sin las restricciones en los derechos civiles y políticos bajo su régimen.
Los recursos naturales han sido tradicionalmente considerados como responsables del desarrollo o al menos existía la percepción de que países con vastos recursos naturales tienen una ventaja comparativa en el proceso de desarrollo. Sin embargo, Sachs luego de estudios empíricos en los 90’s no encontró, relación positiva entre los recursos naturales de un país y un mayor desarrollo económico. Un ejemplo clásico de este hallazgo es Nigeria que luego de 350 billones de dólares de ingresos por petróleo en 35 años duplicó sus índices de pobreza. Aspectos como la mediterraneidad fueron más bien mencionados por el autor como limitantes del desarrollo.
En relación a la inversión extranjera directa, tanto la teoría como la evidencia empírica han demostrado que en ausencia de arreglos institucionales claros, esta no es la panacea del desarrollo, hay tantos ejemplos exitosos como fracasos. Y este punto se relaciona directamente con el debate actual sobre si la globalización ha tenido o no un verdadero impacto en las economías emergentes y su desarrollo. J. E. Stiglitz (Columbia y Premio Nobel) manifiesta que la liberalización del comercio internacional ha fallado muchas veces en alcanzar sus promesas llegando inclusive a generar desempleo. En contraposición, el impresionante desarrollo de las economías del Sud Este Asiático, basadas en una estrategia de exportaciones y tratados comerciales evidencian el círculo virtuoso de ventajas competitivas, arreglos institucionales claros, inversión extranjera, generación de empleo sostenible, etc. con el agravante de tener sistemas políticos no liberales (China, Cambodia, Viet Nam).
Esta apretada e improvisada revisión teórico-conceptual pretende llamar la atención sobre una balanza comercial boliviana superavitaria en los últimos años y las razones subyacentes. Cuán solida es la composición de nuestra oferta exportadora? Existe una estrategia comercial y productiva estructurada? Nuestros socios comerciales perciben una relación de largo plazo? Como afecta el actual sistema político? Estamos en el camino correcto? Y finalmente, existen los incentivos necesarios y suficientes en términos de seguridad jurídica y rentabilidad que nos permita pensar en un desarrollo comercial sostenible de largo plazo? Muchas preguntas y no tantas respuestas; estas últimas se las dejo a ustedes.
